domingo, 23 de marzo de 2025

Un gesto de generosidad: huella en la posteridad.

 Veo la fotograría de un actor y comediante muy bueno y querido, de las mejores series de los 90's; quien, lamentablemente, ya falleció.

Enfoco la mirada sin razón alguna, en sus zapatos. Y pienso: a esta persona, como a todos los demás, alguien le enseñó a caminar. Alguien, alguna vez, se preocupó por atarle los zapatos y enseñarle cómo hacerlo. Y a vestirse también: para salir, para la vida.

No somos todos tan diferentes a los demás, como pensamos a veces que somos. Los sesgos y creencias que rondan en nuestra mente, eso sí que lo llega a ser. Nuestra forma de ser, no establece cómo tratar a los demás; pero cómo tratamos a los demás... si establece cuál es nuestra forma de ser y en qué, finalmente, nos convertiremos. ¡Ah! Y cómo seremos recordados; muy importante esto último.

Cuando somos, en presente, somos, en el futuro. La posteridad sólo llega a encontrarnos, si nuestras acciones dejan una huella de amor y calidad en el trato hacia los demás. El amor que logremos transmitir, será de los impactos más increíbles y memorables, que enseñarán que alguna vez existimos. En este "punto azul pálido", como dijo alguna vez el gran astrónomo, Carl Sagan, haciendo referencia a nuestro increíble hogar: el planeta Tierra.

¿Qué les parece si, mientras buscamos vida allá afuera, en el universo, procuramos ser lo que quisiéramos encontrar aquí adentro?... después de todo, en nuestra humanidad y la infinita sabiduría de la naturaleza; podemos enseñarle al mundo que en el cuidado de nuestro trato a los demás, siempre habrá esperanza.


André de Suremain G.

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