domingo, 23 de marzo de 2025

Un gesto de generosidad: huella en la posteridad.

 Veo la fotograría de un actor y comediante muy bueno y querido, de las mejores series de los 90's; quien, lamentablemente, ya falleció.

Enfoco la mirada sin razón alguna, en sus zapatos. Y pienso: a esta persona, como a todos los demás, alguien le enseñó a caminar. Alguien, alguna vez, se preocupó por atarle los zapatos y enseñarle cómo hacerlo. Y a vestirse también: para salir, para la vida.

No somos todos tan diferentes a los demás, como pensamos a veces que somos. Los sesgos y creencias que rondan en nuestra mente, eso sí que lo llega a ser. Nuestra forma de ser, no establece cómo tratar a los demás; pero cómo tratamos a los demás... si establece cuál es nuestra forma de ser y en qué, finalmente, nos convertiremos. ¡Ah! Y cómo seremos recordados; muy importante esto último.

Cuando somos, en presente, somos, en el futuro. La posteridad sólo llega a encontrarnos, si nuestras acciones dejan una huella de amor y calidad en el trato hacia los demás. El amor que logremos transmitir, será de los impactos más increíbles y memorables, que enseñarán que alguna vez existimos. En este "punto azul pálido", como dijo alguna vez el gran astrónomo, Carl Sagan, haciendo referencia a nuestro increíble hogar: el planeta Tierra.

¿Qué les parece si, mientras buscamos vida allá afuera, en el universo, procuramos ser lo que quisiéramos encontrar aquí adentro?... después de todo, en nuestra humanidad y la infinita sabiduría de la naturaleza; podemos enseñarle al mundo que en el cuidado de nuestro trato a los demás, siempre habrá esperanza.


André de Suremain G.

martes, 28 de enero de 2025

El Cuerpo: Recipiente del Alma

 

El Cuerpo: “Recipiente del Alma”

 

La palabra "buque", según la Real Academia Española, adopta sus raíces (o etimología) del francés "buc", el cual, a su vez, toma prestada su significado del germano "bukko" o bien, "buco" (¡regresando al español!); donde significa: "cabida" o "abertura". ¿Notas algo curioso? La conexión: diferentes idiomas, aunque todos sabemos a qué se está refiriendo la palabra.

Nosotros, hispanohablantes en particular, nos referimos al término como: "barco”,” embarcación" o "navío". Sinónimos, ¿no? Un "recipiente". Caminemos por otra senda dentro del mismo bosque, porque, aunque puedas no creerlo, si, ¡"todos los caminos llevan a Roma"!

La palabra "vaso", según la Real Academia Española, tiene sus raíces en el latín "vasum", que quiere decir "recipiente" o "pieza cóncava", de mayor o menor tamaño, capaz de contener algo; aunque, en español, no conectamos esta palabra con un barco. ¿Etimología de la palabra "recipiente"? Del latín "recipiēns", que es el participio activo del verbo "recipere", que significa "recoger" o "recibir": "re" - significa repetición y “capere" -significa coger o tomar. Esto es lo que buscábamos.

Desde otra perspectiva, en el idioma inglés, sí es utilizada la palabra "vessel", o "vaso", al hacer referencia a una embarcación; en especial, si es de considerable tamaño. A pesar de ser la misma palabra, "vessel" y "vaso" parecen no compartir etimología, ya que: "vessel" proviene de la palabra latín "vascellum", que significa "pequeña base" o "embarcación". Fue utilizada inicialmente, en este particular idioma, desde el siglo 14 (XIV) de nuestra era.

¿A dónde vamos? acerquémonos un poco más al contexto de la costa, ¿te parece? Ahora que ya aclaramos algunos términos.

Desde hace siglos, quizás incluso poco antes que la famosa civilización egipcia existiera (siglos 3,200 a.C. - 31 a.C.), el ser humano empezó a tratar, tallar la madera y moldear los materiales con los que contaba a su alrededor, para hacerse a la mar y explorar así, aquél vasto horizonte líquido, para el cual nunca estuvo adaptado.

Se tallaba la madera, así como se generan cicatrices en nuestro cuerpo: al hacernos a la aventura; al hacernos a la vida. - ¿Me sigues? - Al barco se le llegó a poner protección de cobre en su casco, contra la vida marina en sus viajes. Luego, pintura anticorrosiva, en su lugar. Nosotros, seres humanos, utilizamos ropa, suéteres, zapatos... para protegernos del mundo exterior. Para cuidar nuestro "recipiente". Pero ¿recipiente de qué? Ahora aclaramos eso.

El cuerpo humano, al igual que el casco de un "barco", es adaptado para los retos físicos y ambientales, que estará enfrentando a lo largo de su vida útil. Desde el vientre de mamá, ya funciona la bomba del corazón, que irriga de nutrientes por todos lados, pulmones que se inflan y oxigenan; neuronas disparándose y estableciendo nuevas conexiones... creando recuerdos, dibujando la silueta de nuestro carácter y forma de ser.

La persona en el vientre, el barco en su astillero. Aunque, al igual que una embarcación, nuestros cuerpos le permiten al alma (¡ah! ¡Nuestro punto!), como un marinero, explorar sensaciones, lugares y condiciones, para llegar a la plenitud y particular gratitud, de estar vivos. 

¿Qué más? El regalo de estar vivos/as.

La etimología de las palabras se complementa a través de varios idiomas. Como el significado de los valores en el mundo (entre ellos) y la relación de la vida y el cuerpo, con el alma. En este viaje, casi no existe uno, sin el otro. Cuidemos ambos, entonces, para el mar que hayan sido pensados navegar.

 

André de Suremain G.

 

Otras palabras de referencia:

Ø  “Ship”: embarcación de considerable tamaño (más grande que un bote), para el transporte de gente o bienes, por mar. Viene de la palabra del viejo inglés “scipian”, de origen Proto-Germano, “skipa”; a su vez, relacionado a la palabra holandesa “schip” y del germano “schiff”.


gg  Fuentes: 

fg  Real Academia Española

     Oxford English Dictionary

     Merriam-Webster Dictionary

     University of Michigan