lunes, 17 de abril de 2017

Sos un dinosaurio y llegó el momento de tu extinción #randomstories #day2

Jamás quise concebir la idea de un final para mi existencia, cualquiera que fuese. No, no soy perfecto y mucho menos eterno; simplemente vivo. ¿Es tan difícil entender eso y permitirnos ser felices?

Hay quienes no les gusta las sorpresas en su vida. ¿Me habré debido preguntar eso, antes de que aquel meteorito volviera un infierno nuestro paraíso? -Desapareció mi familia, digo, ¿me golpeó ese meteorito también el corazón?

Han pasado tan sólo unos 20 minutos y estoy de frente a mi fin ahora. Otro meteorito, una extinción de ideas generacionalmente hablando. Ahora entonces, después de mi selección para un nuevo comienzo, regresaré a ser parte de casa; de nuestro planeta; aquel nuestro mundo al que venimos: mi familia.

-Después de eso, Rex fallecería instantáneamente, estrellándose una segunda ola de destino contra su mundo; el cual sería eventualmente descubierto por otros seres que se permitieron pensar, hallándose así, viendo hacia el cielo, hacia las galaxias y lo grande... pero olvidándose totalmente del mundo que los concibió-

domingo, 16 de abril de 2017

El día después del apocalipsis #randomstories #day1

Contaré esta historia por fechas. Naa son bromas; un día después del apocalipsis, ya hasta el calendario vale madre.

-Mi hermana, Latika y su servidor, Iñaqui, nos encontrábamos al borde de caer en un precipicio de dudas existenciales. Ahí estábamos, detrás de un autobús escolar semiquemado, sin ánimos de asomarnos por la esquina delantera del mismo-

Toma el arma -le decía en un tono obligatorio-

No puedo, simplemente no puedo Iñaqui -su respuesta incluyó una mirada hacia el suelo y la devolución instantánea de la misma a mis manos-
Latika, si no lo haces ahora, quién sabe si estaré ahí para tí más tarde; estas cosas no te tendrán piedad y lo sabes. Sabes bien que ya solo nos tenemos los dos, pero que puede que no sea así siempre. -Asomé un poco la cabeza, asegurándome que no vinieran más, mientras terapeaba a mi hermana-

Un mes antes habíamos estado volando con unas mochilas propulsoras algo retro... en lo que era básicamente un aeropuerto abandonado, totalmente cubierto por nieve. Esa misma noche, mientras buscábamos provisiones en uno de los edificios abandonados, Latika dio a luz a sus peores miedos cuando se encontró con uno de los Gallicks -Unos monstruos feos, como de ocho tentáculos (4 a cada lado), quienes caminan sobre la faz de este planeta, desde hace un tiempo ya, con el único objetivo de robarnos la vida a los seres humanos... y otorgársela a Gálox; el ser que ha mantenido al planeta de rodillas desde que llegó-

Es por eso que inmediatamente después de salvarle la vida al cortárle los tentáculos a aquella bestia, Latika nunca más volvió a tener lo que yo he llegado a llamar, la facilidad de guerra; o aquel momento ininteligible en el cual te mueves y accionas a puro instinto de supervivencia. -Y muy dentro, ambos estaríamos buscando con los pantalones mojados, lo que algunos líderes de la supervivencia conocían como: El escuadrón del tiempo. Un equipo de respuesta que, en un principio, cimentó la esperanza mediante técnicas de combate avanzadas y tecnología de punta -bueno, de punta tal vez hace unos 5 años, antes de que todo el tiempo pareciera congelarse y el progreso de la humanidad se detuviera-

-Decidí ver hacia adelante, sin fijarme en sus ojos- Quiero que te unas a ese escuadrón.

¿Qué dices?

Que te unirás al escuadrón del tiempo si o sí Latika. Es la única manera de asegurarme que sobrevivas muchos años más en este desdichado planeta.

¿Pero quiénes son ellos Iñaqui? ¿Realmente existen? Escuché alguna vez que sólo eran una leyenda que la gente inventó, después de encontrar un cuerpo con una armadura avanzada y una insignia, de un nombre parecido. -Dudas se anidaban en medio de la esperanza de Latika y eso no me gustaba-

Carga tu arma, que ahí vienen. -asome la cabeza al borde del motor del autobús y al tiempo que lo hacía...-

¡¡Iñaquí!!- en medio de un ruido desgarrador que partía el vehículo en dos y me tiraba por los aires... el grito de mi hermana. Finalmente, lo que me temía, lo habían conseguido sin vuelta atrás. Jamás volví a ser el mismo desde entonces.




Una historia dolorosa Iñaqui. -Me observaba Rafael- Dijeron una vez que todos los caminos llevaban a Roma... pero yo te digo; amigo, todos los caminos que han sido escritos en dolor en este mundo; te terminarán llevando a este equipo. Bienvenido al escuadrón hermano, su sacrificio nunca será en vano.