¿A dónde vas? -preguntó la sombra-
A ser yo mismo -contestó el oso
No puedes -refutó la sombra
¿Por qué -le contestó el animal intrigado
Porque aunque no te guste o te caiga mal, sigo siendo parte de ti. Y por más dramático que suene... No puedo vivir sin ti.
¿Así va a ser la cosa entonces? - aquel oso paró repentinamente su camino... y se sentó en el lugar-
meditaba viendo el suelo... luego observaba sus patas, como si estuviese viendo sus manos frente a su cara. Alzó entonces la vista al horizonte y las montañas. Soplaba el viento fresco y se escuchaba su música, pasando a través de los árboles.
Está bien -contestó-
¿En serio?.. -exclamó la sombra-
Sí, sombra - volteó y le dijo sonriendo-
Me di cuenta que no puedo avanzar ni un solo paso más también; sin ti. El camino no sería el mismo para ninguno.
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