No es que sea un experto en temas variados... pienso que mi curiosidad nace de la necesidad que tengo por responder a todas mis preguntas. Muchas veces la soledad abarca espacios muy abiertos en el corazón de las personas. A veces intento espantarla con música, música a todo volumen, música de cualquier género, con tal que me cubra mis heridas en ese momento. Otras... simplemente me paraliza por completo.
La vida nos demanda poner atención... en nosotros, en lo que nos sucede y en lo que les sucede a los demás, directa o indirectamente. Quizá es preciso notar que en nuestra misma soledad y sufrimiento, varios otros también se encuentran en nuestra posición. Cuando llorar a solas se convierte en casi una obligación incesante que demanda atención completa. No piensas nada más, no pones atención, sientes no poder incluso con tu propia carga.Te dan ataques de ansiedad... es un momento que no le deseo a nadie.
Esa gente que va por la vía pública con el volumen de sus carros a más no poder.. demandan atención. ¿Esa gente que no te cede el paso, esa gente que pareciera haber sido puesta en tu vida sólo para hacer estorbo en tus acciones? Está ahí por algo. ¿Cómo nos quitamos algo de encima con lo que la vida nos demanda convivir?...
Creo (y lo he hecho desde casi siempre) que lo mejor en estos casos es tomar ventaja de lo que las cosas representan; es decir, lo que a primera vista pudiese parecer un obstáculo, quizá esté, de una u otra manera, probando nuestra paciencia con un objetivo. Quizá aquellos carros lentos en la vía... la educación de la gente pedante y/o egoísta, se encuentra también destinada a proveer de un equilibrio a nuestro universo. Las cosas y las personas pasan y ese es el punto: ¿Con qué me quedo? ¿será positivo? o ¿negativo? depende mucho de nuestro punto de vista. Consideren esta historia: Un padre le pidió a su hija que pusiera a hervir en 3 ollas, 3 alimentos diferentes. En una puso un huevo, en otra puso una zanahoria y en la última, granos de café. Al terminarse de hervir los tres alimentos, el padre pidió a su hija que los retirara de las mismas y los pusiera sobre la mesa. "¿Qué ves?" preguntó el padre, a lo que la hija respondió: "una zanahoria, un huevo y granos de café". El padre le pidió que se acercara y tocara los alimentos, uno por uno. Después de hacerlo le preguntó nuevamente "¿Cómo sentiste cada uno?" a lo que la hija respondió: "la zanahoria se encontraba blanda, el huevo duro y el café desprendía un aroma exquisito.
Pero, ¿a qué viene todo esto padre?" a lo que el respondió: "cada uno de los alimentos han sido expuestos a la misma adversidad: el agua hirviendo y han respondido de manera muy distinta, como te has podido dar cuenta. La zanahoria era dura, resistente en el momento de haber sido colocada en el agua. Sin embargo, al ser sometida al agua hirviendo, quedó blanda y débil. La frágil cáscara exterior había protegido al líquido del interior del huevo. Pero, una vez hervido, el interior se endureció. Sin embargo, los granos de café molidos tenían una peculiaridad. Una vez colocados en el agua hirviendo, fue el agua la que cambió esta vez".
"¿Con cuál de estos elementos te puedes identificar hija?" le preguntó. "Cómo le respondes a la adversidad cuando ésta golpea tu vida?"
Ahora bien. ¿Qué te está demandando a ti la vida ahora? ¿cómo responderás ante ello? ¿serás acaso una zanahoria? ¿la cual ha sido dura pero se ablanda ante los problemas?. ¿Serás un huevo a caso? con un cascarón que te protege, ¿pero que no evita que te endurezcas? ¿o serás como los granos de café? que ante lo más duro, ¿transforman su entorno?
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