Un lugar para guardar enceres sin importancia.
Un poco de olor a pasado y sabor a nostalgia
Sin querer aquella bodega del trabajo me transportó esa mañana....
Regresé papá, Estoy de vuelta. El sol entra por las ventanas, se cuela entre las persianas que pusiste en cada espacio de trabajo.
Me encuentro en aquella pequeña oficina
Aquella por la cual tanto luchaste por años...
Crecía la oficina... y así crecía yo otro poco con mis hermanos. Así crecí yo, viéndote ser con los demás.
Aquel tan famoso café que ordenabas en las mesas para su prueba
recuerdo estanterías repletas de muestras,
una serie de vasos
sobre la mesa
gira, gira y prueba
su sabor y acidez
el gusto dirige o reprueba lo que tratabas
granos de primera, segunda o tercera
pergamino o verdes
el proceso se instalaba con creces en el alma
¿Qué podría salir mal?
Nada papá, me enseñaste a ser correcto, honrado y lo hiciste muy bien.
Mírame ahora. Estoy completo como ser humano y como persona, aunque escribo en silencio.
¿Por qué escribo?
Tengo una herida como hijo... te extraño y me desangro en estas letras. Las lágrimas se me escapan sin permiso por los ojos... he acudido a ellas por lo mismo
¿Por qué siempre vemos lo que nos hace falta? en lugar de lo que tenemos... ¿¿por qué??
Ojalá pueda verte pronto... Dios nos permitió pasar por este proceso; Oj Alá: si Dios quisiera.
Quiera Dios que nos volvamos a ver, sabiendo que no tenemos comprado el futuro, papá.
Nunca más volveré a ser tan tonto, como para no tomarlo en cuenta.
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